¿La ley de la democracia?
noviembre 1, 2009
Detrás de este proyecto hubo una clara intencionalidad política: el control sobre los medios. Es bien sabido que dicha iniciativa surgió en el contexto de un enfrentamiento con un importante grupo mediático como Clarín.
En general es bienvenido que los gobiernos busquen ordenar o garantizar la pluralidad del espectro de la radiodifusión. Lo cuestionable es que a veces se esconden otras intenciones y éstas pueden terminar en una limitación de las libertades de prensa o en una intromisión en los contenidos editoriales de los medios. Eso es lo que se promovió con esta ley, justificado con los argumentos de democratizar la comunicación y terminar con los monopolios.

Diferentes voces hicieron oir su disconformidad con el proyecto
Hay elementos que permiten cuestionar el apresuramiento que hubo para sancionarla, si se tienen en cuenta tanto la coyuntura política actual (el Parlamento se renueva el 10 de diciembre y el kirchnerismo ya no será mayoría) como los antecedentes de esta molestia del Gobierno con el Grupo Clarín. Por otra parte, cuando organismos prestigiosos como ADEPA (Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas) o la SIP (Sociedad Interamericana de Prensa) se pronuncian es porque hay motivos suficientes. Y en este caso se pronunciaron en fervientemente en contra.

El Congreso “K”
Da la sensación de que para el kirchnerismo esta era “la madre de todas las batallas”. O por lo menos, pasó a ser tal luego de haber salido derrotado en la anterior y verdadera “madre de todas las batallas” que fue la elección legislativa en la Provincia de Buenos Aires. Y después de haber perdido un buen porcentaje de la aceptación popular en el frustrado intento por imponer la Resolución 125, en contra de los intereses del Campo.
También es preocupante la existencia de un fenómeno a nivel continental. Se trata de un deterioro generalizado de las relaciones entre los gobiernos y la prensa en muchos países, sobre todo en los que acusan alguna influencia del modelo chavista. Este clima de hostilidad que se observa en países como Argentina, Bolivia, Ecuador o Nicaragua, de alguna manera se inició en Venezuela con el hostigamiento que empezó Hugo Chávez contra los medios que no le son adeptos.

Hugo Chávez (Presidente de Venezuela)
Hernán Terbeck